Ni siquiera los intentos del chavismo por movilizar a sus bases, como caravanas de motorizados en Caracas, lograron cambiar el panorama general de abstención
La jornada electoral de este domingo en Venezuela, destinada a elegir gobernadores, diputados y legisladores regionales, estuvo marcada por una abstención masiva que reflejó el profundo rechazo ciudadano al régimen de Nicolás Maduro, quien juró un nuevo mandato pese a haber perdido las presidenciales del 28 de julio de 2024.
Las calles de Caracas lucieron desiertas y los centros de votación vacíos durante gran parte del día, en contraste con las largas filas que se observaron en el proceso anterior, señaló la agencia Efe. La escena más repetida fue la de mesas sin electores, incluso en puntos tradicionalmente concurridos como el Liceo Andrés Bello, donde están inscritos más de 11,000 votantes.
El ambiente desolador en los centros de votación refleja el clima de desconfianza tras las elecciones presidenciales del año pasado, en las que el candidato opositor Edmundo González Urrutia fue reconocido ampliamente como el verdadero ganador. A pesar de ello, el Consejo Nacional Electoral, controlado por el oficialismo, proclamó a Maduro como vencedor, y este asumió en enero un tercer mandato que numerosos gobiernos y organizaciones internacionales consideran ilegítimo.
“Si no votamos, ¿cómo reclamamos?”, comentó una ciudadana de tercera edad a la agencia, intentando justificar su participación. Sin embargo, testimonios como el suyo fueron la excepción en una jornada en la que predominó la apatía.
Ni siquiera los intentos del oficialismo por movilizar a sus bases, como caravanas de motorizados con banderas del PSUV en el municipio Libertador, lograron cambiar el panorama general de abstención. La Plataforma Unitaria Democrática, principal coalición opositora, reiteró su rechazo a estos comicios y denunció que no existen garantías ni condiciones democráticas para una participación efectiva.
El sistema de votación, completamente automatizado, permitió que el proceso fuera rápido para los pocos que acudieron a las urnas, como reconocieron tanto votantes oficialistas como críticos.
Diez meses después de las elecciones presidenciales de julio, el país sigue sumido en una crisis política y de legitimidad. La decisión de Maduro de mantenerse en el poder pese a su derrota ha generado un profundo desencanto que ahora se manifiesta en el silencio de los centros de votación.